
Con el mismo entusiasmo con el que habla acerca de la Patagonia o del Impenetrable chaqueño, Sofía Heinonen recorre los Esteros del Iberá. Es una directora ejecutiva de la Fundación Rewilding Argentina, activista y bióloga que ha promovido un modelo de restauración ecológica por más de veinte años, cambiando así la conservación en el país. En una conversación con La Nación (18/02/2024), dijo: «La conservación no es nostalgia, sino rehacer el futuro».
Heinonen, quien se formó en la Universidad de Buenos Aires, trabajó inicialmente en Parques Nacionales y después colaboró con Douglas y Kristine Tompkins en proyectos que condujeron a la creación de diversos parques nacionales. Desde ese momento, dirige grupos que vuelven a introducir especies extintas, restauran ecosistemas deteriorados y fomentan economías locales sostenibles.
«No queremos parques muertos, sino que deseamos una naturaleza viva acompañada de comunidades con la capacidad de prosperar a su lado», explicó en una conversación con Clarín Verde.
Después de más de setenta años sin presencia local, su labor fue esencial para que el yaguareté regresara al Iberá. «Cuando liberamos el primer par, muchos creyeron que era un acto simbólico. «Ahora esos animales tienen crías y su huella ha vuelto al humedal», explicó a BBC Mundo. Ese procedimiento, que requirió más de diez años de planificación, se transformó en uno de los casos más destacados de rewilding en América Latina.
«Es necesario dejar de pensar que la conservación es un impedimento para el progreso. No es posible que haya progreso en un planeta devastado», expresó al medio de comunicación Página/12.
De acuerdo con su punto de vista, hay dos elementos esenciales: «La economía de la naturaleza está constituida por el turismo de observación y la producción regenerativa, los cuales tienen la capacidad de generar empleos reales en áreas desatendidas. Lo que nos queda debe ser usado de forma apropiada; no podemos seguir extrayendo lo que se ha terminado».
Con la organización trabajaron junto a comunidades rurales e indígenas para combinar el turismo de naturaleza con proyectos locales. Por ejemplo, en Corrientes, el retorno del yaguareté ha generado un ecoturismo que beneficia a más de 200 familias. «La dignidad del trabajo se reanuda cuando la naturaleza empieza a moverse de nuevo», aseguró.
La defensora de los derechos humanos ha denunciado, además, que el gobierno no ha logrado poner en marcha políticas de conservación. «Si no contamos con una legislación sobre humedales, continuaremos extinguiendo incendios en lugar de prevenirlos», dijo al diario AR.
Y destacó que las soluciones «no pueden depender solamente de la voluntad de las ONG: se requieren políticas estatales, presupuestos y educación ambiental desde la niñez».
«No imitamos modelos del norte, sino que aprendemos de nuestros ecosistemas y de las personas que los pueblan», concluyó.
