Las autoridades instalan carteles para proteger a los carpinchos en el puerto de Santa Fe

Las autoridades instalan carteles para proteger a los carpinchos en el puerto de Santa Fe

El puerto de Santa Fe tiene nuevos visitantes que llaman la atención de quienes transitan la zona: carpinchos. Una familia de estos roedores gigantes vive en el Dique II, y la provincia decidió intervenir para que la convivencia con las personas sea segura. Se colocaron carteles informativos para que vecinos y turistas aprendan a respetar a los animales y eviten situaciones de riesgo. La intención es que todos puedan disfrutar del entorno sin poner en peligro a los carpinchos ni a los humanos.

Aprender a convivir con la fauna urbana

Aunque los carpinchos son animales sociables y tranquilos, las autoridades recomiendan mantener distancia y no ofrecerles comida. El Ente Administrador del Puerto de Santa Fe subrayó que estas medidas ayudan a garantizar el bienestar de los animales y a prevenir incidentes. Desde el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático provincial también destacaron que proteger a los carpinchos no es solo responsabilidad de los organismos públicos: la cooperación de toda la sociedad es clave. Vecinos, escuelas, empresas y visitantes del puerto deben respetar su espacio y actuar con cuidado.

Reflejo de la salud del ecosistema

La aparición de estos animales en la ciudad no es un accidente. La presencia de fauna silvestre cerca de áreas urbanas indica que el ecosistema funciona, y que los ríos, islas y humedales siguen siendo un refugio para distintas especies. La zona de islas del río Paraná, donde se ubica el puerto, forma parte de un valle aluvial con una biodiversidad notable. Proteger este ambiente no solo beneficia a los carpinchos, sino también a aves, reptiles y otras especies que dependen de ese equilibrio natural. La medida de colocar carteles y educar a la población permite reflexionar sobre cómo nos relacionamos con nuestro entorno.

Llegada inesperada de los carpinchos al puerto

Los primeros registros de los carpinchos en el Dique II datan de fines del año pasado. Se los vio en la orilla oeste, un área con abundante vegetación que les ofrece refugio y alimento. Lo sorprendente es que se instalaron en una zona que en los últimos años se urbanizó como parte del plan de renovación del puerto, a pocos metros del microcentro de la ciudad. Esto demuestra que incluso los ambientes modificados por la actividad humana pueden convertirse en hábitats temporales para especies silvestres.

Alba Imhof, licenciada en Biodiversidad de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, señaló que la llegada de estos animales no es exclusiva del puerto. Explicó que en la Ciudad Universitaria también se registran carpinchos, donde los estudiantes pueden verlos mientras recorren los espacios verdes. Incluso, hay reportes de que los animales se reproducen allí, lo que indica que se sienten lo suficientemente cómodos como para establecerse y continuar su ciclo de vida.

Participación ciudadana y cuidado responsable

El éxito de la campaña depende de la actitud de quienes frecuentan el puerto. Mantener la calma frente a los carpinchos, no molestarlos ni perseguirlos, y respetar los carteles informativos son acciones que ayudan a asegurar su protección. Cada visita de turistas o vecinos puede convertirse en una oportunidad para aprender sobre la fauna y valorar la riqueza natural que rodea a la ciudad. La cooperación de la comunidad no solo resguarda a los carpinchos, sino que también refuerza la conciencia ambiental y la responsabilidad compartida en espacios urbanos con biodiversidad.

Organizaciones defensoras de animales y activistas medioambientales, como Greenpeace Argentina, consideran que proteger a estos animales en su hábitat urbano es un recordatorio de que las ciudades pueden coexistir con la naturaleza si se toman medidas simples pero efectivas. El puerto de Santa Fe ahora sirve como ejemplo de cómo una planificación cuidadosa y campañas de educación ambiental pueden crear un espacio donde humanos y fauna compartan territorio sin conflictos. Los carpinchos son, en este sentido, una ventana para mirar la vida silvestre de cerca y comprender la importancia de cada especie en el equilibrio ecológico.