La pérdida del glaciar Alsek creó una nueva isla en Alaska

Lago de deshielo sobre el hielo ártico visto desde el aire

El retroceso del glaciar Alsek, ubicado en el sureste de Alaska, dio origen a un inédito fenómeno geográfico: la formación de una nueva isla. Así fue como, lo que durante décadas fue una masa de hielo compacta que rodeaba la montaña conocida como Prow Knob, se fue derritiendo y transformando en un lago glacial que terminó por aislarla hasta, finalmente, convertirla en una isla de aproximadamente cinco kilómetros cuadrados.

Esta involución pudo ser documentada por los científicos gracias a las imágenes satelitales provistas por la NASA, que muestran cómo en apenas ¡40 años! el hielo fue cediendo ante el avance del agua. De esta manera, la montaña que solía estar unida al glaciar, ahora se encuentra rodeada por el lago Alsek, que creció a medida que los glaciares de sus alrededores también retrocedían.

Este fenómeno es una muestra más de lo que no solo está ocurriendo en Alaska, sino también en lugares como Groenlandia, los Alpes y los Andes. A medida que el hielo se derrite, los glaciares desaparecen y, en su lugar, surgen lagos. ¿Qué otra evidencia hace falta de que el planeta se está calentando más rápido de lo esperado? 

El paso a paso del retroceso del glaciar Alsek

En el año 1984, el satélite Landsat 5 obtuvo imágenes que mostraban al glaciar Alsek aún conectado con Prow Knob. Pero incluso en ese momento ya se encontraba debilitado. Al comparar estas imágenes con fotografías aéreas del glaciólogo Austin Post tomadas a mediados del siglo XX que mostraban una gran porción de hielo que todavía rodeaba la montaña, los científicos se dieron cuenta de que la separación era inevitable y solo cuestión de tiempo.

En 1999, el glaciar Alsek perdió contacto con el brazo norte del Grand Plateau. Ese mismo año se observó cómo en el sur, se desprendía de una estrecha isla, lo que anticipaba un colapso mayor. Desde entonces, las aguas del lago comenzaron a expandirse, ocupando cada espacio vacío que dejaba el glaciar al retroceder. 

Finalmente, en el verano boreal de 2025, las imágenes capturadas por el Landsat 9 confirmaron que el glaciar ya no tocaba Prow Knob. Y entre el 13 de julio y el 6 de agosto de este año, el retroceso se completó y la montaña quedó definitivamente aislada. 

¿Qué son los lagos proglaciares? 

La isla recién formada en Alaska es una muestra más del crecimiento acelerado de los lagos proglaciares. Cuando los glaciares se van deteriorando, el agua de deshielo se acumula a su alrededor. Estos cuerpos de agua, que hace unas décadas eran pequeños y dispersos, hoy se expanden de forma tan rápida que alteran la geografía en solo algunos años.

El lago Alsek es un claro ejemplo. Desde 1984 hasta 2025, su superficie creció de manera exponencial. Lo que a mediados de los ’80 era un borde estrecho junto al glaciar, hoy se ha convertido en un enorme lago que domina el paisaje. Esto ha generado un nuevo ecosistema en el vacío dejado por el Grand Plateau.

Pero este nuevo ecosistema podría desbordarse de forma inesperada, provocando inundaciones catastróficas al sur de la región. Por otro lado, no hará más que modificar los hábitats de las especies locales, desplazando a las poblaciones de peces y alterando todo el equilibrio ecológico de las cuencas. 

¿Cómo afecta al planeta el retroceso de los glaciares? 

De acuerdo con estudios llevados a cabo por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la pérdida de hielo a nivel mundial es una de las principales causas del aumento del nivel del mar alrededor del planeta, lo que pone en riesgo de inundaciones a regiones costeras densamente pobladas.

Mientras tanto, en el Ártico, este proceso acelera un círculo vicioso. El hielo blanco refleja radiación solar, pero cuando se derrite deja a la vista superficies oscuras de agua o tierra que absorben más calor, intensificando el calentamiento. Lo que sucede en Alaska repercute en la temperatura de todo el mundo.

Por este motivo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace luchan desde hace años para que los gobiernos del mundo reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y opten por formas de energía sostenible. Cuán rápido cambien el planeta dependerá única y exclusivamente de las decisiones políticas y económicas que tomen los líderes mundiales.