
El concepto de los factores limitativos se forma a partir de la idea del mínimo y de la tolerancia. La prosperidad de los organismos depende en consecuencia:
a) De la cantidad y la variabilidad de materiales en el marco de requisitos mínimos.
b) De las condiciones de factores físicos críticos.
c) De los límites de tolerancia de los organismos a estos y otros componentes del ambiente.
Este concepto de factores limitativos es de importancia para el estudio de situaciones ecológicas complejas, como las que originan con su actividad las poblaciones humanas. Se trata de descubrir y controlar factores funcionalmente significativos, creados o alterados por la gestión del hombre y evitar su escasez o abundancia en magnitudes que son perjudiciales para los seres humanos o para otras poblaciones o comunidades. Se debe considerar que la actividad y el mayor gasto de energía en un sentido disminuye las posibilidades en las otras direcciones y sentidos del movimiento. La luz, la temperatura y el agua son factores ambientales ecológicamente importantes en los ecosistemas terrestres, y la luz, la temperatura y la salinidad lo son en los ecosistemas acuáticos, aunque en los de agua dulce es más relevante que la salinidad, el oxígeno. Los factores físicos limitativos importantes son: la temperatura, la radiación lumínica, la humedad atmosférica, el agua, los gases atmosféricos, el oxígeno, el dióxido de carbono, las sales biogenéticas macro y micro nutricias, las corrientes y presiones atmosféricas e hidrosféricas y el fuego. La altitud y la urbanización inciden en la modificación de los factores físicos descriptos y pueden originar micromedios y microclimas.
En todos los ambientes, la naturaleza química y las velocidades de los ciclos de los elementos nutritivos minerales constituyen condiciones materiales y de energía principales que no solo se pueden constituir en factores limitativos, sino también en reguladores beneficiosos para el desarrollo de los organismos y sus poblaciones. Así como los factores específicos nos indican aproximadamente las clases de organismos que podrían estar presentes, si invertimos la observación, los organismos presentes nos pueden ayudar a precisar las características del medio físico con el cual interactúan, por lo que resultan, indicadores ecológicos muy útiles cuando el estudio directo del ambiente ofrece muchas dificultades, para descubrir los mejores indicadores conviene tener en cuenta algunos rasgos más generales de los mismos:
a) Las especies “esteno” resultan mas eficaces que las “euri”.
b) Las especies de individuos de tamaño grande indican mejor que las especies de individuos de tamaño chico, ya que una corriente de energía dada puede soportarse mejor en una biomasa o población estable mayor. El ritmo de renovación de los organismos pequeños hace difícil la observación de regularidades.
c) Comprobar repetidamente con trabajos de campo que determinadas especies, poblaciones o grupos de las mismas son factores limitativos regulares.
d) Las relaciones numéricas entre especies, poblaciones y comunidades enteras proporcionan indicadores más seguros que las especies singulares, por características integradoras del ecosistema.
Las funciones de las poblaciones humanas en los ecosistemas, sus relaciones sociales y las relaciones interespecífica que establece, adquieren en nuestra época una alta complejidad, se extienden y agravan los problemas de la sociedad humana, desaparecen o están en peligro de extinción comunidades naturales, poblaciones y especies animales y vegetales, se altera la entropía, la productividad primaria y las cadenas y redes tróficas. Se introducen modificaciones en los ciclos biogeoquímicos, se contaminan los pozos depósitos y de intercambio y los factores limitativos aumentan su incidencia por las operaciones técnicas económicas. Por lo tanto, enfrentamos situaciones graves con soluciones que afectan diversos intereses inmediatos y problemas que se potenciarán en el siglo XXI.
La población humana se puede duplicar en el siglo próximo y por lo tanto se duplicarán las necesidades de alimentos vegetales que consumen los hombres y el ganado. Este proceso de crecimiento poblacional aumentará la densidad humana y de animales domésticos (vacas, cerdos, aves de corral, corderos, etc.) de 0,7 hectáreas por persona a 0,4 hectárea por persona para satisfacer todas las demandas de agua, oxígeno, minerales, fibras, alimentos y espacio vital. Debido a esta situación algunos de los problemas a enfrentar serían los siguientes:
· Aumentará el costo ambiental por el incremento de los subsidios de energía y el empleo en gran escala de maquinarias, fertilizantes, pesticidas, herbicidas y otros productos químicos activos.
· Sólo el 24% de la tierra es apta para la agricultura, la irrigación de áreas extensas de tierra secas y el cultivo del mar requerrán grandes inversiones de capital y efectos ecológicos de gran alcance por ahora imprevisibles.
· El efecto a nivel mundial de las necesidades de los animales domésticos y de las poblaciones humanas, en lo que hace a proteínas, hasta ahora se ha subestimado.
· Resolver las diferencias nacionales y sociales, una mejor distribución del espacio, salir del consumismo excesivo y de la extrema pobreza son algunas de las demandas impostergables.
·Lograr el control interno del crecimiento poblacional, especialmente en los países subdesarrollados, a través de un desarrollo sustentable, que resuelva condiciones culturales para el autocontrol de la natalidad. De este modo las poblaciones humanas podrían llegar a la meseta de sus pirámides de población por vía del control cultural, que es el tipo de autocontrol ético que debe caracterizarlas.
