Juan Carlos Bolcich, el ingeniero que promovió el uso del hidrógeno en Argentina: «La transición energética no es una alternativa; es un destino inexorable.»

Juan Carlos Bolcich, el ingeniero que promovió el uso del hidrógeno en Argentina: «La transición energética no es una alternativa; es un destino inexorable.»

En una nación en la que la agenda energética generalmente oscila entre incrementos de tarifas y crisis de suministro, el ingeniero Juan Carlos Bolcich ha estado discutiendo durante más de cuarenta años acerca de un tema diferente: el hidrógeno como vector energético. Al principio, lo veían como una excentricidad en el ámbito académico. Hoy, es uno de los ejes principales del debate mundial sobre la descarbonización.

Bolcich, ingeniero nuclear, investigador, exprofesor del Instituto Balseiro y líder industrial en tecnologías del hidrógeno, es mencionado cada vez que se discute sobre el futuro de la matriz energética argentina. Fue presidente de la Asociación Argentina del Hidrógeno y brindó asesoramiento a proyectos tanto del sector público como privado.

Una de sus frases más citadas la dejó en una entrevista que realizó con TSS–UNSAM:

 “La transición energética no es una alternativa; es un destino inexorable. El asunto es si preferimos ser observadores o personajes principales.

Un científico industrial antes de que se acuñara el término

Su carrera fusiona la investigación, la ingeniería aplicada y el diseño de prototipos para el sector industrial. Desarrolló uno de los primeros vehículos experimentales a hidrógeno en América Latina, junto con un equipo argentino, a comienzos de la década de 1990.

Bolcich, en un artículo para la Agencia CyTA-Leloir, evocó la incredulidad de aquellos años:

 «Muchos se reían cuando hablábamos de hidrógeno. En la actualidad, esos mismos países están invirtiendo miles de millones. 

El país tiene una gran capacidad científica, pero no puede permitirse el lujo de observar desde fuera las revoluciones tecnológicas. Esta idea es recurrente en su discurso.

Bolcich sostiene que el hidrógeno no es una moda o un lema verde, si no que es el futuro. En una entrevista con La Nación, detalló:

 «No compite con las energías renovables: las potencia», asegura.

Sus trabajos técnicos y consultorías para provincias patagónicas evidenciaron que el sur argentino, debido a su viento y su escasa densidad de población, tiene el potencial de convertirse en un centro global de producción de hidrógeno verde.

En Revista Petroquímica, afirmó algo que repite en cada foro:

«Si el país desea exportar energía, no debe seguir dependiendo del gas y petróleo»:

Innovación auténtica: asociaciones industriales, plantas piloto y prototipos.

A diferencia de muchos investigadores teóricos, Bolcich siempre trabajó sobre prototipos concretos. Participó en el desarrollo de:

sistemas de almacenamiento de hidrógeno,

celdas de combustible para aplicaciones móviles,

plantas piloto de electrólisis en el sur argentino,

incorporación de hidrógeno en microredes eléctricas.

En una conversación para YPF Tecnología (Y-TEC), manifestó un concepto esencial para comprender su perspectiva:

 «El hidrógeno no es una utopía. Al observarlo en operación en una planta piloto, se comprende que es ingeniería y no magia.

Una nación que debe pensar más allá del corto plazo.

Cuando se refiere al contexto argentino, Bolcich también es rotundo. En una entrevista con Clarín, identificó la principal dificultad del país con una sinceridad quirúrgica:

 «La ausencia de políticas sostenidas acaba con más proyectos que la falta de presupuesto. La continuidad es indispensable para el futuro en energía.

Además, alertó que la transición energética no se lleva a cabo con anuncios individuales, sino mediante una estrategia industrial:

 «Vender a bajo precio y comprar a alto precio es la historia de siempre», comentó en una conversación con TSS–UNSAM, refiriéndose a «exportar hidrógeno sin desarrollar la industria local».

Un pionero que no deja de mirar hacia el futuro

Bolcich continúa participando en proyectos tecnológicos, asesorías y congresos hoy en día, con más de 70 años. No se muestra como un profeta de la energía ni como un gurú. Se define como un «ingeniero que formula preguntas».

En una reciente conversación en Bariloche, sintetizó su filosofía con una frase que permaneció resonando en el auditorio: «Es por acá, es lo que debemos hacer a corto y largo plazo».

Y es exactamente eso lo que Bolcich lleva cuatro décadas intentando hacer desde la ciencia, la industria y la ingeniería argentina.